Encuentran un dinosaurio del Cretácico en el desierto egipcio

Paleontólogos han desenterrado en el Sáhara restos de Mansourasaurus shahinae, un dinosaurio que pudo moverse entre África y Europa.

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En los primeros tiempos de la era de los dinosaurios, principalmente durante los periodos Triásico y Jurásico, todos los continentes se unieron para formar el supercontinente Pangea. Pero durante el Cretácico, las masas continentales empezaron a separarse y a cambiar de configuración hacia la forma que tienen en la actualidad. No están claras para los científicos las zonas de unión de África con otras masas terrestres del hemisferio Sur y con Europa durante este tiempo. Por lo tanto tampoco se sabe hasta qué punto los animales africanos pudieron quedar aislados de sus congéneres y evolucionar siguiendo una línea propia. Mansourasaurus es uno de los pocos ejemplos de dinosaurios africanos conocidos de este período que puede responder a esa pregunta. Tras estudiar las características de sus huesos, Sallam y su equipo determinaron que está más relacionado con los dinos de Europa y Asia que con los que se han encontrado más al sur de África o en América del Sur. Esto indica que algunos dinosaurios podían moverse entre África y Europa en los tiempos finales de su reinado en nuestro planeta. Gorscak cree que los últimos dinosaurios africanos no estaban totalmente aislados, al contrario de lo que algunos paleontólogos afirmaban en décadas pasadas. África aún estaba conectada por tierra con Europa.

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Mansourasaurus pertenece al grupo de los titanosaurios, un tipo de dinosaurios saurópodos comunes en muchas zonas del mundo durante el Cretácico y que incluyen a algunos de los animales terrestres más grandes conocidos, como Argentinosaurus, Dreadnoughtus y Patagotitan. El mansourasaurio era de un tamaño mediano comparado con todos estos gigantes y su peso era similar al de un elefante africano actual. El esqueleto que se ha encontrado es el más completo del final del Cretáceo en África hallado hasta ahora. Conserva partes del cráneo, la mandíbula inferior, el cuello, el lomo, las costillas, buena parte de la articulación de las extremidades anteriores, parte de las patas traseras y fragmentos de placas cutáneas o zonas de la piel endurecidas. El paleontólogo Matt Lamanna, del Carnegie Museum of Natural History (EE. UU.) y coautor del estudio, lo considera un hallazgo impresionante: “Cuando vi las imágenes de los fósiles me quedé asombrado. Era el Santo Grial, un dino bien conservado del final de la Era de los dinosaurios en África, lo que los paleontólogos llevábamos buscando mucho tiempo”.

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